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Los hijos de SvatoplukSvatopluk, el duque y gobernador de Gran Moravia, tenía tres hijos. Él era un gobernador muy apreciado, fuerte y valiente. También su país era muy grande. Nadie de sus vecinos se atrevió atacarlo. "¡Con Svatopluc no se juega!" decían. Pero así como parecía ser duro con los demás, con sus hijos no lo era y les perdonaba cualquier cosa. "¡Con los niños siempre hay problemas!" pensaba con frecuencia Svatopluk. "Los chicos siempre se portan mal, se quejan uno del otro, se pelean... bueno, espero que un día, cuando maduren dejen de comportarse así." Y cuando los chicos crecieron de verdad dejaron de pelearse, pero tampoco se hicieron amigos y preferían no tratarse entre ellos y si tenían que hacerlo se hacían caras. ¿Por qué? Pues claro, porque los tres querían heredar el puesto de su padre y gobernar al país. También Svatopluc estaba muy preocupado por lo mismo. "Si le dejo el país al más grande", estaba pensando, "los demás no se sentirán satisfechos - ¡Y con todo el derecho! Podría dividir el país en tres partes... pero si es más pequeño el país es más fácil que lo ataquen. Pero si los chicos podrían convivir... "¡Claro, esto es la solución!" Y dejó que llamaran a sus hijos. "Vengan hijos, les enseñaré algo." Les dijo con mucha seriedad. "¿Las varillas?" "¿Para qué?" Se quedaron sin entender los jovenes. "Ahorita verán." "Acá tengo tres varillas, bien atadas todas juntas." "¡Intenten romperlas!" El hijo mayor tomó las varillas e intentó romperlas pero no pudo ni torcerlas. Segundo hijo terminó exactamente igual, así como también el tercero. "¿Ven?" reía muy contento Svatopluk, ya que le gustaba mucho enseñar las cosas con ejemplos. "Y ahora desataré las varillas y a cada uno de ustedes le daré una. "¿A ver si la podrán romper?" Es lógico que las varillas así separadas se rompieron muy fácilmente. "¿bueno, pero qué quieres decir con eso?" preguntó el mayor. "Esto: Didiré el país para que cada uno de ustedes tenga una parte. Si ustedes podrán cooperar y convivir, nadie podrá hacerles daño, romperlos, nadie les asustará. Pero si cada uno de ustedes quiere gobernar a su parte separado... ¡eso cambiará todo! ¡Así serán frágiles y los enemigos se aprovecharán de ustedes! Los hijos estaban de acuerdo, veían las varillas y repetían la idea del padre: "¡Vivirémos juntos apoyandonos entre nosotros!" "¡Tratandose bien ustedes tres en el país gobernará paz!" dijo Svatopluk. Estaba muy satisfecho con la explicación que les dió a sus hijos en cuanto a como gobernar en el país. Y como él ya se sentía muy cansado por gonbernar tanto tiempo, dividió el país en tres partes de una vez, se lo dejó a sus hijos, mientras él se fue a vivir a los bosques. Se covirtió en un eremita y pasaba sus días en una cueva rezando. Ninguna noticia de lo que pasaba en el mundo llagaba hasta sus oídos - y eso era muy bueno para él. Ya que sus hijos no hicieron realidad lo que les había enseñado. Cada uno quiso gobernar así con sus propias ideas sin tomar en cuenta a sus hermanos. Nunca podían quedar de acuerdo entre los tres. Se olvidaron completamente de las varillas desatadas. Y por lo mismo sus enemigos no tardaron mucho en hacer trocitos a la famosa Gran Moravia. Bibliografía: Martina Drijverova, Ceske povesti pro male deti 2, SiD a NERo 2004 Regresar al inicio de esta página Regresar al Home Leyendas de la RCH Regresar al Home Chequia |