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El movimiento husita: un intento para reformar
la Iglesia y la sociedad


En 1430, bajo la influencia de la propaganda antihusita, Juana de Arco mandó a Bohemia estas líneas: "...si no me entero, que os habéis arrepentido, tal vez deje a los ingleses y me arrmeta contra vosotros, para eliminar con espada en la mano... vuestra falsa y equivocada superstición, y dejaros sea sin herejía, sea sin vida". Un año más tarde ella misma fue quemada por hereje.


1409 - culmina el cisma papal, elegido un tercer Papa
1414 - 1418 - concilio en Constanza
1415 - Juan Hus quemado por hereje
1419 - defenestración praguense
1420 - 1431 - fracaso de cinco cruzadas contra los checos
1433 - negociaciones de los husitas en el concilio de Basilea
1434 - batalla de Lipany
1436 - proclamación del pacto llamado "compactado", el emperador Segismundo aceptado rey checo

La decadencia de la moral en la segunda mitad del siglo XIV, igual que la discrepancia entre los ideales originales y la situación actual en la Iglesia de aquel entonces - la caza de bienes, el cisma papal, el negocio con las indulgencias - han provocado la crítica de todo un número de teólogos y universitarios eruditos. Entre ellos también Juan Hus de la universidad praguense, cuya ideología enlaza, entre otras cosas, con la obra de John Wycliff, teólogo de Oxford.

En Bohemia las predicaciones de Hus, que existían una reforma de la Iglesia y de la sociedad, tuvieron una gran resonancia. Los representantes de la Iglesia le excomulgaron pero cuando, a pesar de ello, su influencia seguía creciendo, le invitaron a Hus, para que viniera a justificar sus ideas en el concilio de Constanza. El emperador del Sacro Imperio Romano, personalmente, le aseguró una segura ida y vuelta.

A pesar de las advertencias de sus amigos, Hus aceptó la invitación de los padres eclesiáticos. Tras su llegada a Constanza, no obstante, fue encarcelado, y en ves de un debate libre, el concilio le ofreció una única posibilidad: abnegar de sus ideas. Hus, no obstante, convencido de su verdad, no lo hizo, de manera que fue quemado por hereje sin penitencia, y su polvo fue esparcido en el río Rin. La perfidia de Segismundo, así como la del concilio, levantaron en los países checos una gran indignación, radicalizándose de tal forma la actividad de los partidarios de Hus, a la que además contribuía la violencia por parte de los católicos. En 1419, después de un incidente provodador, masas de praguenses atacaron el ayuntamiento de la Nueva Ciudad, tirando a sus concelajes por la ventana. La llamada revolución husita había empezado.

El rey Segismundo - quien tras la muerte de Wenceslao IV fue heredero de los países de la Corona checa - declaró una cruzada contra "los herejes checos". Esta amenaza exterior unificó las diversas corrientes ideológicas existentes entre los partidarios de Hus - Husitas. En verano de 1420 el ejército unido de los Husitas, formado por burgueses, campesinos y miembros de la baja nobleza y encabezado por el hidalgo Juan Zizka de Trocnov, legendario caudillo militar, preparó una cruel derrota para los treinta mil soldados cruzados. Casi paralelamente se formularon los llamados Cuatro artículos praguenses, programa común de todos los Husitas. Éstos exigían predicación libre de la palabra de Dios, recibir la sagrada comunión de ambas maneras - quiere decir no sólo "el cuerpo de Dios", la hostia, sino además "la sangre de Dios", el vino: por eso los Husitas tenían por símbolo el cáliz-, castigo por pecados mortales para todos los estamentos, y erradicación del poder eclesiástico en la política civil.

Europa fue dominada por una histeria antihusita. También fracasaron las demás cruzadas, y el ejército husita encabezado por el ya ciego Juan Zizka - y tras su muerte por el cura Prokop Holy - continuamente derrotó a los cruzados. Por lo consiguiente en el concilio de Basilea en 1433 los representantes husitas participaron en el debate sobre los cuatro artículos - elementos básicos de su concepción de la fe y de la Iglesia - , como socios equivalentes a la Iglesia Católica.

La posibilidad de conciliarse con la Iglesia Católica aportó una discordia entre los Husitas. En la batalla de Lipany las tropas de los radicales fueron derrotadas por sus correligionarios moderados, quienes se habían unido con la sección conciliatoria de los católicos.

Después de dos años los sectores moderados de los Husitas impusieron la aceptación de una paz de compromiso con los católicos, el llamado "compactado" basileo. De los cuatro artículos originales quedó solamente uno, la sagrada comunión utracuista. Desde entonces los píses checos estuvieron divididos en dos grandes grupos: los católicos y los protestantes. Una división semejante de confesión se produjo en Europa tan sólo unos cien años más tarde.

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En el transcurso de casi dos décadas de guerras husitas, se originó una redistribución de los bienes, durante la cual ganó no sólo la nobleza husita, sino incluso algunos católicos que tomaron los bienes eclesiásticos "bajo su protección". La devastación bélica del país profundizó aún más la desfavorable situación económica de larga duración, que se había manifestado ya a finales del siglo XIV. Así mismo se produjeron cambios esenciales en la sociedad hasta aquel entonces tradicionalmente estamental. Las actividades militares del rey Segismundo dirigidas contra Bohemia redujeron esencialmente el prestigio real. Notablemente aumentó, al contrario, el prestigio político de la burguesía. Pues en 1421 se convocó la asamblea en Caslav, que superpuso su autoridad a la del soberano heredero, eligiendo un gobierno de veinte miembros, que debería gobernar en el país. Una gran parte de estos miembros la representaron precisamente los burgueses (supuestamente ocho representantes). Así mismo se aseguraba la participación en el gobierno también a los representantes católicos.

El aislamiento internacional de los países de la Corona checa, tanto espiritual, como económico, provocó una transformación gradual de las actividades defensivas de los Husitas en política ofensiva. Los Husitas explicaron sus opiniones en decenas de manifiestos, mandados a todos los importantes centros espirituales en Europa. Las dificultades económicas en el país devastado por la guerra tenían que solucionarse gracias a las expedicones militares dirigidas fuera del país. En una de estas expediciones llamadas "las bellas marchas", una de las tropas husitas llegó hasta la costa del Báltico.

Las sorprendetes y chocantes victorias de los Husitas se debían a su completamente nueva manera de combatir. En el ejército husita prevalecían los campesinos y los pobres, en su mayoría absolutamente inexpertos en el manejo de armas. Zizka, por lo tanto, armó sus tropas con útiles, los que estan capas sociales conocían perfectamente de su trabajo cotidiano: herró mayales, desencorvó dallas, prolongó hachas y reforzó carruajes de campesinos.

Formaba parte de la lucha el uso de pequeños cañones móviles - hasta aquel entonces algo inaudito -, pues cuando éstos dieron fuego, no sólo eliminaron al enemigo directamente, sino además espantaban a sus caballos. Los Husitas los llamaban "flautas", este tipo de armas de fuego pasó a otros idiomas como "la pistola". Representaba un elemento importantísimo en la estrategia militar husita el carruaje de contienda, que posibilitaba un transporte rápido de los guerreros peones, en la batalla proporcionaba protección frente al enemigo y al mismo tiempo elevaba al peón a la altura de un jinete. En el transcurso del tiempo también este elemento fue copiado por la mayoría de los ejércitos europeos.

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Hus predicaba en la Capilla de Belén en Praga, reconstruída en este siglo respetando su apariencia original.

Los partidarios de Hus dominaron la universidad praguense, lo que provocó un éxodo masivo de los católicos de Praga. Curiosamente, como consecuencia de la reforma husita resultaron reforzadas muchas universidades más jóvenes, y hasta el momento de carácter más bien provincial, como por ejemplo en Heilderberg, en Leipzig, Viena o Cracovia.

El período husita significa un florecimiento sobre todo en la literatura polémica, empezando con tratados teológicos y terminando con folletos populares, por ejemplo. En la solapa de un libro se ha conservado el texto anotado de una canción burlona que criticaba la órden de la Iglesia de quemar los libros de Wycleff, en la que se canta: "Zbynek (es decir el arzobispo praguense) quemó libros, haciendo grandes daños a todos los Checos, pero ya verán todos los obispos".

Los Husitas acentuaban la sencillez de la Iglesia, rechazando la ornamentación de iglesias católicas. A la hora de imponer estos ideales, sin embargo, sobre todo en la primera fase del movimiento a menudo destruían deliberadamente grandes cantidades de obras de arte, es decir de cuadros, de estatuas e incluso de edificios de monasterios enteros, el llamado movimiento iconoclasta.

Por otra parte se prestaba mucha importancia al canto de coro. El cántico bélico "Quienes son los soldados de Dios y de su testamento", en el que se canta "de los enemigos no nos asustemos y en su cantidad no nos fijemos" animaba a los Husitas en las batallas con los enemigos que les superaban en número. Supuestamente la mera melodía de este cántico hizo que el ejército de los cruzados huyó, antes de empezar la batalla, siquiera.

Era legendaria la erudición general de los Husitas, en primer lugar naturalmente figuraba el conocimiento de la Sagrada Escritura, pues ésta no se limitaba a ser sólo privilegio de los hombres, sino en gran medida concernía también a las mujeres. Incluso tal enemigo de los Husitas el papa Pío II valoraba el hecho de que casi cada mujer husita común era capaz de con fluidez sobre cualquier tema del Viejo y del Nuevo Testamento.

A pesar de lo radical que era el movimiento husita sobre todo en sus principios, en su última fase aportó a los países de la Corona checa cierta forma de tolerancia de las religiones, siendo además un preludio de la reforma europea que se realizó un siglo más tarde. Así mismo generó una considerable sensibilidad de los checos respecto a los criterios morales, tanto en la política, como en otras esferas de la vida. Este rasgo que se volvió a nutrir en varias etapas, se ha conservado en el pensamiento checo hasta hoy en día.


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