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En el centro de la vida europea"Encontramos este reino tan arruinado, qeu no hubo ni un sólo castillo libre, sin estar empeñado con todos los bienes reales, de manera que no tuvimos donde alojarnos, menos en casas burgesas, tal como hacían otros burgueses. El Castillo de Praga estaba arruinado, derrumbado y destruído, tanto que desde los tiempo de rey Otakar II se vino completamente abajo" Autobiografía de Carlos IV 1310 - la dinastía de los Luxemburgo asciende al trono checo 1344 - el primer arzobispado praguense 1346 - la batalla de Crecy, muere Juan de Luxenburgo 1346 - Carlos IV, rey de Bohemia 1348 - fundación de la Universidad praguense (Carolina) 1355 - Carlos IV, emperador romano los años sesenta y setenta - traducción de la Biblia al checo 1378 - muere Carlos IV Los cuatro años que siguieron al asesinato del último Premislida marcados por una falta de estabilidad, terminaron con la subida de la dinastía de los Luxenburgo al trono checo. Su primer representante, Juan, no cumplió con las esperanzas, pues no se convirtió ni en un amo prudente, ni tuvo ganas de participar en la compleja política checa. El reinado de Juan, sin embargo, abrió nuevos horizontes para el ambiente checo, puesto que el Luxemburgo intervenía de una forma activa en la vida política europea. Su política ambiciosa y aventurera ejerció una influencia negativa sobre la situación económica del país, por otra parte aportó beneficios territoriales (la región de Chebsko, Horni Luzice y Vratislav), incorporando a los países checos aún más en el contexto europeo. "Sin el rey checo, nadie arregla sus asuntos" solía decirse en Europa sobre Juan, quien además representaba el modelo de un verdadero caballero. Cumplió con esta imagen incluso en los últimos momentos de su vida, cuando ciego emprendió la lucha en la batalla de Crecy, en la que cayó heróicamente. Durante el reinado de Juan fue fundado en Praga el primer arzobispado, con lo que culminó la emancipación de la Iglesia en los países checos, puesto que ésta se liberó de la subordinación del arzobispo de Mainz. Al mismo tiempo se fortificó la independencia del Estado checo, así como la posición del poder de los Luxemburgo, quienes se estaban preparando para la lucha por la corona imperial. El primer arzobispo de Praga fue Arnost de Pardubice. Juan no pudo evitar una confrontación grave con la aristocracia checa, quien le reprochaba una falta de interés por el reino que le había sido encomendado. Carlos IV, a diferencia de su padre Juan, estaba construyendo los países checos como el centro de su poder con tanta pasión, que hasta los checos llegaron a llamarle "el padre de la patria". Realizaba su política imperial con mucho esmero, pero a los países checos les atribuía "un amor prvilegiado, un amor de corazón, que se encontraba por encima de otros menesteres y bienes". Esto fue la causa de un reproche de Petrarca: "El país que tu llamas tu patria, era tu patria y dejó de serlo cuando te convertiste en emperador romano". Carlos IV logró consolidar el Estado por dentro, apesar de que no consiguió propugnar el código de leyes, Maiestas Carolina, un cierto tipo de constitución. El país vivió un período excepcionalmente largo de paz y tranquilidad. La construcción del Estado checo yacía en bases firmes y podía jactarse de una apariencia atractiva. En sus profundidades, no obstante, se podía sentir un temblor nervioso. En la segunda mitad del siglo XIV, tras un comienzo probablemente lento, la universidad empezó a ofrecer a su fundador purebas de gratitud en forma de resultados interesantes de la investigación científica. Un alto nivel alcanza la obra de matemáticas de Kristan de Prachatice, así como las observaciones astronómicas de Jan Ondrejov (comienzo del siglo XV), las que fueron recibidas positivamente por parte de Tycho de Brahe y Juan Kepler. Evidencian el florecimiento de la investigación científica en Chequia los primeros diccionarios especializados, en los que su autor, Bartolomej de Chlumec, intentó invertar equivalentes checos para la terminología especializada en latín. El acento que se ponía en Bohemia como centro del Imperia marcó sustancialmente la cara de Praga, la residencia de Carlos. Fue fundada la Nueva Ciudad praguense, y en Hradcany, que se encontraban en reconstrucción, empezó a crecer la Catedral de San Vito, así como un puente de piedra que se construyó encima del río Moldava. Un número de maestros, entre ellos Petr Parler de Gmund - continuador de la obra de Mateo de Arras, otro arquitecto importante -, empezaron a ennoblecer la cara gótica de Praga. No sólo Praga se jactaba de presuntuosas construcciones góticas, ya que vestigios de la escuela de Parler se pueden encontrar en Kolin, en la iglesia de San Bartolomé, o en Kutna Hora, donde Parler inició la iglesia de Santa Bárbara. Cerca de Praga se construyó otro de los símbolos de su época: el castillo Karlstejn, que se convirtió en el sitio de las meditaciones del Emperador, así como en un lugar seguro para las joyas de coronación. Bohemia vivió un período de prosperidad económica, aunque, al mismo tiempo, se profundizaban las diferencias sociales y crecía la tensión entre la burguesía - que se empancipaba - y la nobleza. La sociedad además estuvo marcada por la situación en la Iglesia, la que, a su vez, ofrecía pocos motivos para la alegría. Calros veía en la Iglesia un pilar importante de su poder, sin embargo, los considerables recursos que le proporcionaba, contribuyeron a su decadencia moral. Como reacción a la situación existente surgieron unos esfuerzos reformadores, que se reflejaron en las actividades de los primeros predicadores reformistas. Predicaba en Bohemia entre otros Conrado Waldhauser, así como Juan Milic, Mateo de Genova y Tomas de Stitny, quienes atacaron el desorden en la Iglesia. Sus voces reflejaron el creciente descontento preparando de tal forma el terreno para la intervención de Jan Hus. La creciente tensión, palpable, ya durante la vida de Carlos se intensificó en 1380 debido a la epidemia de la peste, que arruinó ciudades, pueso en peligro la economía del país y motivó fuertemente las ideas sobre el fin del mundo y el próximo juicio divino. En el transcurso del siglo XIV el proceso civilizador en Bohemia marcó una acentuada aceleración, lo que se debía, entre otros motivos, a la prudente política cultural de Carlos. El país se acercó rápidamente al ambiente cultural de Francia e Italia, lo que junto con impulsos alemanes, condujo al florecimiento de la cultura checa, la que, a su vez, podía apoyarse en las firmes bases premislidas. La política cultural de Carlos tenía un carácter integrante y universalista, con lo que armonizaba perfectamente la fundación de la universidad praguense. En la carta de fundación Carlos subrayó, que fundaba la universidad para que "nuestros fieles habitantes del reino hambrientos sin cesar por el saber de las ciencias, no se vieran obligados a mendigar y a pedir limosna en el extranjero". Al mismo tiempo concedió a los estudiantes y maestros extranjeros todos los privilegios "de los que gozaban doctores y alumnos tanto en la escuela parisina como en la bolonesa". La universidad de Praga fue la primera en Europa Central, convirtiéndose en un lugar de una intensa mezcla de influencias culturales. El carácter realmente internacional fue alcanzado dividiendo a los maestros y alumnos en cuatro "naciones" (se trataba de una división territorial), de las que cada una tenían un voto a la hora de decidir sobre los asuntos universitarios. Carlos también intentó incorporar en el servicio de sus conceptos políticos la historiografía. Había pensado en una obra que recogiese la tradición premislida - de la que se hizo partidario convencido -, y que a la vez acentuase la concepción universalista del gobierno. Sus expectativas no fueron del todo realizadas. Tan sólo la crónica de Pribik Pulkava, en cuya realización participaba, cumplió parcialmente con sus ideas. El mismo Carlos es autor de un tratado histórico, puesto que anotó el destino de su patria de los tiempo cuando todavía vivía su padre Juan. De la integración al contexto europeo sacaron máximo provecho sobre todo las artes pictóricas. A los conceptos políticos e ideológicos de Carlos les convenía la pintura en muralla, sobre todo en la época de la decoración del castillo Karlstejn. Allí mismo además podemos encontrar la obra de Maestro Teodorico, representante por excelencia de la pintura en tablas, que alcanzó nivel europeo. Con el Maestro Teodorico se pueden comparar los maestros de los retablos en Trebon y en Vysoky Brod. El artista se convierte en un consciente creador, cesa de ser un anónimo alabador del Señor. El valle lacrimógeno, empieza a convertirse bajo los ideales humanistas, en un lugar de actividades humanas, las que no se relacionan exclusivamente con esferas superiores. Albik de Unicov, maestro universidatrio y posteriormente arzobispo praguense, logró resumir de una forma muy sencilla el nuevo ritmo de la vida que se imponía: "La única buena bebida es el vino, la única buena comida es la carne y la única alegría es la mujer". Regresar al inicio de esta página Ir al capítulo anterior Ir al siguiente capítulo Regresar al Home Un poco de la historia de la RCH Regresar al Home Chequia |