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De la oscuridad de los tiempos remotos


Alto Paleolítico Inferior: 1,8 millones de años
Paleolítico Inferior 1 millón - 250 mil años
Paleolítico Medio: 250 mil anos - 40 mil años
Paleolítico Superior: 40 mil - 8 mil años
Mesolítico: 8 mil - 5 mil años
Neolítico: 5500 - 3800 a. de C.
Eneolítico: 3800 - 2000 a. de C.
Edad del bronce: 2000 - 700 a. de C.
Alta Edad del hierro: 700 - 500 a. de C.

Los hallazgos de Beroun, aproximadamente a treinta kilómetros al oeste de Praga, representan unos de los vestigios más antiguos sobre la existencia del género humano en Europa Central. Durante las obras de construcción de un puente en la autopista, en los años 80, fue descubierto allá junto con restos óseos de animales, un centenar de útiles de piedra cuya antiguedad es 1,8 millones de anos. Estos utiles los hizo el Homo erectus, quien habitaba nuestro territorio todavía al principio del Paleolítico Medio. El Hombre de Neandertal (Homo sapiens neanderthalensis), quien vivió sobre todo en el Paleolítico Medio, representa el siguiente paso en la evoloción. Los torsos de esqueletos pertenecientes al Hombre de Neandertal provienen de las cuevas moravas, Sipka cerca de Stramberk, z Sveduv stul en el Karst Moravo. Los más antiguos restos óseos del hombre moderno provienen de las cuevas Konepruske jeskyne en el Karst Checo (40 mil a.de C.).

En el Paleolítico influyeron sobre el desarrollo biológico, social y cultural del homre importantes cambios climáticos durante el Pleistoceno, al principio de la Era Cuaternaria. Con intervalos de aproximadamente 100 mil años alternaban los períodos glaciares con interglaciares. En los períodos glaciares la naturaleza centroeuropea se parecía a la tundra septentrional, a la taiga y a las regiones árcticas, y la habitaba el mamut, el rinoceronte peludo, el reno, el zorro polar y la liebre de nieve. En los períodos interglaciares, a su vez, a nuestra tierra le correspondía el carácter de regiones subtrópicas o trópicas, donde vivía el elefante, el rinoceronte, el bisonte, el caballo en el Pleistoceno Inferior incluso el tapir, la cebra o el hipopótamo. El hombre cazaba estos animales para su manutención y recogía plantas silvestres. vivía en campamentos al aire libre, aprovechando las cavernas esporádicamente, y si lo hacía, se trataba a menudo de sitios sagrados. La más antigua vivienda con hogar se conoce en Prezletice cerca de Praga (700 mil años a. de C.). En el Paleolítico Inferior (en el último período glaciar se puede suponer la cría del reno y del caballo, siendo ya en aquel entonces un fiel compañero del hombre el perro.

Sobre nuestro conocimiento de la cultura en sociedades paleolíticas influye negativamente el hecho de que desde estos períodoso remotos se han conservado hasta hoy solamente muy pocos objetos, y de éstos la mayoría sobre todo de materiales inorgánicos. Los útiles de piedra y de hueso evidencian la evolución tecnológica. En Becov cerca de Most se encontraron pequeñas esculturas de piedra que representan cabezas humanas que datan del Paleolítico Medio. La civilización de cazadores y recolectores alcanza su auge en el Paleolítico Superior. Es muy probable que hace 25 mi años Moravia del Sur (Dolni Vestonice, Pavlov) fuera el más importante centro civilizador europeo. Los cazadores del aquel entonces no eran ningunos primitivos barbudos y sucios, pues lo comprueban no sólo los vestigios de un refinado sentimiento estético (estatuas de cerámica, grabados en huesos y en piedra), sino además los rastros de una desarrollada fabricación textil. Probablemente el objeto más importante que proviene de esta época es Venus de Vestonice. Esta figurita de cerámica (25 mil años a. de C.), hallada en Dolni Vestonice en Moravia del Sur, representa un símbolo elocuente del desarrollo de la socieda de cazadores del Paleolítico Superior.

Es posible que ya en el Mesolítico la sociedad de cazadores y recolectores empezó a convertirse en agraria. En nuestro territorio, sin embargo, disponemos de vestigios de una civiliyación agrícola de tipo sedentario que datan tan sólo del Neolítico. El cultivo de plantas en monoculturas y la cría de animales domésticos, incapaces de existir sin la cohabitación con el hombre, representan una intervención clave en la evolución natural de la naturaleza. Las intensas intervenciones en el medioambiente en nuestro territorio alcanzaron su cima en la transición del segundo y primer milenio a. de C., desembocando en una vasta crisis ecológica de lagra duración. Con la vida sedentaria está relacionado además el rápido aumento del número de habitantes y, a la consecuencia, la lucha de la compentencia sobre los recursos de manutención y de materias primas.

El hombre obtenía los elementales recursos de manutención cultuvando plantas agrícolas (cereales, legumbres) y creando animales domésticos (ganado, ovejas, cabras, cerdos, posteriormente incluso caballos y aves de corral). Los alimentos se complementaban con la caza y la crecolección de plantas silvestres. Mientras que la fabricación de instrumentos de piedra marcó un deterioro sustancial, otras ramas presenciaron un ambundante desarrollo, como por ejemplo la fabricación de vajilla cerámica, la fabricación textil, la elaboración de madera y la arquitectura. Con la divulgación de las materias primas y de productos concretos suponemos que nuestro país estuvo incorporado en un desarrollado negocio a larga distancia (ámbar báltico, pedernal báltico y baviera, concha mediterránea). Los primeros vestigios de la elaboración del bronce y del oro datan del Eneolítico.

Los primeros milenios de la civilización agraria, comparados con la evolución anterior, representaron un significativo descenso. Tan sólo en la Alta Edad del bronce la cultura en nuestro territorio alcanza el nivel comparable con la desarrollada civilización de cazadores del Paleolítico Superior. Afinales de Eneolítico surgió en Chequia la llamda cultura Unetice (2000 - 1500 a. de C.), la que podemos caracterizar como un poderoso imperio centroeuropeo basado en la elaboración del bronce alpino y en el negocio con el mismo. En la Baja Edad del bronce la socedad en Bohemia y Moravia se incorporó en el amplio círculo de la cultura de campos de urnas. La tradición milenaria de enterrar los cadáveres en posición fetal fue sustituida por la cremación. El hombre apartó su alma del poder mágico de la Tierra dirigiéndose hacia las deidades celestes. A partir de la Baja Edad del bronce podemos además detectar una acentuada ligazón con las culturas del Mediterráneo antiguo.



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